Humanización de los cuidados intensivos

Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) se crearon en los años 50, a causa de la epidemia de la pioliomielitis, en la que los pacientes debían recibir una atención mayor por la enfermedad. Desde entonces trabajan proporcionando oportunidad y esperanza de vida a pacientes es estado de salud agravado.

El desarrollo de la especialidad y de la tecnología han permitido la disminución de la mortalidad, y hoy quienes ingresan a estas unidades, tienen altas probabilidades de sobrevivir. Sin embargo, el avance tecnológico alcanzado en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades no ha ido de la mano con el avance en el desarrollo de habilidades no técnicas en el equipo de salud, esto último exigido y adolecido por los pacientes y familiares, quienes anhelan una atención integral, más aún en el contexto de crisis que significa la hospitalización en una UCI.

Al respecto, estar internado en una unidad de cuidados intensivos implica una situación de estrés e incertidumbre elevado. El impacto que tiene en el paciente y en sus familiares el atravesar la situación se da tanto en el plano físico como en el emocional e interpersonal. Por esto, la recuperación del paciente demanda una atención médica pero, además, con el apoyo afectivo y vincular correspondiente.

¿Qué implica Humanizar la Unidad de Cuidados Intensivos?

Es importante recordar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien declaró en 1946, que "la salud es un estado de completo bienestar física, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades", es decir, es considerar todas las dimensiones del ser humano durante el proceso salud-enfermedad.

Humanizar los Cuidados Intensivos es poner  en el centro a la persona a la que se atiende, entendiendo que es única, preservando su dignidad y valores, cuidando en base a la mejor evidencia disponible, haciendo uso racional de recursos, incluyendo a los familiares y haciéndolos parte del proceso, recordando que la salud es un derecho fundamental de todo ser humano y finalmente también es devolver al equipo de salud la vocación y el sentido por lo que hacen.

Esta necesidad sentida y expresada que muchos manifestaban de manera aislada originó, el año 2014, el nacimiento del Proyecto de Investigación Internacional "Humanizando los Cuidados Intensivos" (HU-CI), cuyo objetivo además incluye el servir de punto de encuentro entre pacientes, familiares y profesionales; difundir y acercar a la población general los cuidados intensivos y fomentar la formación en habilidades de humanización.

¿Cómo Humanizar los Cuidados Intensivos?

 El Proyecto HU-CI a través de la creación de 8 líneas estratégicas, sugiere un modelo de aplicación con objetivos e indicadores, que actúan como una hoja de ruta, pero, al mismo tiempo dejando espacio a la incorporación de variables propias de la cultura donde será implementada, para así establecer un modelo que perdure en el tiempo y no como respuesta a una tendencia.

UCI de Puertas Abiertas y Participación de Familiares: En este ítem se asocian la línea estratégica 1 y 4. Tradicionalmente las UCI han sido lugares en cuyas puertas existe un letrero que señala "Prohibido el paso" o alguna frase que limita el ingreso a quienes no trabajan ahí; conjugado a las políticas restrictivas de visitas que aún existen a nivel internacionaly que se mantienen principalmente debido a las creencias de los profesionales, quienes refieren que la extensión horaria afecta a los pacientes y familiares al impedir el descanso, intervenir y retrasar cuidados de enfermería y aumentar el stress e infecciones entre otros. No obstante, la evidencia ha demostrado mayores beneficios que riesgos vinculados a la flexibilización de los horarios y participación de familiares. Como por ejemplo, tener a un paciente más confortable, reducir complicaciones cardiovasculares, aumentar la satisfacción familiar, proveer información al equipo y mejorar la comunicación. Se trata de una invitación al equipo para incluir a los familiares en la atención e incluso en los cuidados, haciéndolos parte en rutinas de aseo e higiene, rondas interprofesionales, prevención no farmacológica del delirium y por sobre todo facilitando el acompañamiento.

Comunicación: En este punto es fundamental entender que el nivel de información que existe en la UCI hace imperativo el entrenamiento en aspectos de comunicación efectiva, la cual comienza entre el equipo y debe incluir a familiares y pacientes. Por esta razón se promueve: a) Establecer pautas de entregas de turnos ya que minimiza los errores y aumenta la seguridad en la atención, b) Usar la tecnología como un facilitador de la comunicación en pacientes que no pueden hablar o prácticas de bajo costo como la utilización de lápiz y papel, disminuyen el stress y la ansiedad, c) Entregar el estado diario del paciente junto al equipo de enfermería, preparar conferencias familiares con objetivos definidos y considerar que la necesidad de información es la más demandada por los familiares. Todo ello fortalece el trabajo en equipo, reduce la aparición de conflictos y aumenta la confianza.

Bienestar del paciente: El dolor y el miedo son algunas de las emociones que con mayor frecuencia expresan los pacientes. Lo anterior manifiesta que la incomodidad experimentada durante la hospitalización incluye aspectos físicos (como frío, calor, sed, dolor) y al mismo tiempo aspectos emocionales (miedo, angustia, incertidumbre). La recomendación es entonces a incorporar un paquete de medidas (bundle) de sedación. Así como valorar de manera biopsicosocial al paciente y resolver sus necesidades de acuerdo a las opciones disponibles en la unidad de manera precoz. Esto contribuye a mejores desenlaces clínicos en el corto, mediano y largo plazo, así como la disminución del riesgo de desarrollar el Síndrome Post UCI, del cual se hablará más adelante.

Cuidados al personal: El "síndrome de burnout" o "síndrome del desgaste profesional" en español, es un trastorno que incluye: agotamiento emocional, despersonalización y sentimientos de baja autoestima profesional. Estos problemas afectan la calidad de los cuidados, los desenlaces de los pacientes y la satisfacción usuaria y familiar. Además, la institución sufre las consecuencias por el incremento de ausentismo laboral por enfermedades físicas y/o psiquiátricas y mayor rotación de profesionales. Las estrategias propuestas, además de tener en consideración permanente que las tasas de desgaste son altas en el equipo de salud y por lo mismo, mayor el riesgo de desarrollarlo. Se proponen dos categorías de prevención y manejo: Mejora en el entorno de la UCI e intervenciones centradas en ayudar en el enfrentamiento del entorno a las personas, por esta razón el abordaje debe ser multidimensional, promoviendo el desarrollo habilidades de comunicación, colaboración, participación en la toma de decisiones, dotación adecuada de personal, reconocimiento y liderazgo, así como estimular el autocuidado (descanso, alimentación y ejercicio) y la resiliencia.

Prevención, manejo y seguimiento del Síndrome Post-UCI: El año 2012 la Sociedad Americana en Cuidados Críticos (SCCM) definió el Síndrome Post UCI (PICS) como "Nuevos o empeoramiento de los problemas de salud física, mental o cognitiva relacionados con la enfermedad crítica que persisten al alta del hospital en el sobreviviente". Además, vinculó PICS al familiar o cuidadores (PICS-F) pues producto de la enfermedad crítica pueden desarrollar complicaciones en su salud mental. Hasta ahora las estrategias para prevenir PICS a la luz de la evidencia involucran la evaluación de fragilidad pre admisión e individualización de plan de cuidados y rehabilitación. Azoulay y cols establecieron aspectos fundamentales para trabajar en la recuperación de los sobrevivientes estos son: estrategias de analgesia y sedación, prevención de delirium, movilización precoz, atención centrada en la persona y familia y formación permanente del equipo interprofesional. Es importante señalar que la iniciativa conocida como "Diarios de UCI" ha mostrado ser una medida de bajo costo que puede impactar positivamente al disminuir la aparición de PICS29.

Infraestructura humanizada: La arquitectura y entorno físico de la UCI en algunos casos, principalmente en hospitales antiguos, están muy alejados de las recomendaciones y estándares internacionales, pues son unidades abiertas donde conviven varios pacientes y familiares y carecen de salas de estar acondicionadas para recibir a los acompañantes. En esta línea la propuesta es replantearse como mejorar los espacios al menor costo y con el mayor beneficio. Algunas sugerencias son invertir en muebles (para la estancia de familiares) y decoración (que facilite la orientación en tiempo y espacio), del mismo modo se sugiere que frente a la posibilidad remodelar o diseñar una nueva UCI se considere la existencia de ventanas con acceso a luz natural, box individual, medición de ruidos, regulación de la temperatura y luz, espacios protegidos para familiares, entre otras.

Cuidados al final de la vida: Si bien durante los últimos años la mortalidad en las UCI ha disminuido, bordeando actualmente entre 18-25%; existen pacientes que aún fallecen en UCI, esto significa entonces el velar por la incorporación de cuidados paliativos en todos los pacientes que lo necesitan, por la creación de protocolos locales de cuidados de fin de vida, para asegurar una muerte libre de dolor y sufrimiento, respetando además las preferencias del paciente y familia. Estudios internacionales demuestran que la integración de cuidados paliativos en las unidades intensivas además de ser costo-efectiva, favorecer la comunicación, garantiza la cobertura de las necesidades físicas, psicosociales y espirituales. Por esta razón es fundamental que el equipo de intensivo adquiera competencias en esta temática.

Para que estas líneas pueda ser instauradas algunas consideraciones generales que sirven como facilitadores serían las siguientes: generar líderes locales, desarrollar estrategias de sensibilización y educación, hacer una evaluación inicial donde se puede utilizar el autodiagnóstico propuesto en el Manual de Buenas Prácticas de Humanización de las UCI34, para así elaborar un plan de implementación que considere a todos los estamentos que participan en atención directa y que incluya la opinión de los pacientes y familiares con el fin de llegar a un equilibrio entre las necesidades de todos.



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